lunes, 26 de diciembre de 2011

“ORABUNT CAUSAS MELIUS” EL LEMA DEL COLEGIO DE ABOGADOS DE LIMA Y LA HISTORIA (SINGULAR) DE UNA INFAMIA

* Leysser León Hilario - Doctor en Derecho. Catedrático de Derecho Civil PUCP, UP, UPSMP. Asociado Senior del Estudio Ferrero Abogados

En una publicación electrónica reciente1, Alfredo Bullard identifica con objetividad y crudeza muchos de los problemas que agobian al Colegio de Abogados de Lima, cuyo nuevo decano será elegido dentro de poco. De esas polémicas reflexiones y reprensiones, en las que el autor cuestiona acremente el valor y la utilidad, inclusive, de la colegiatura, ha llamado mi atención la atinada referencia a la divisa del Colegio: “orabunt causas melius”, que aparece inscrita en la medalla que poseemos, como distintivo, los miembros de la Orden.

Como señala Bullard, la traducción corriente de esta enseña –masivamente inobservada, como él también destaca– es “sólo defenderemos causas justas”. Yo recuerdo otra versión, no muy diferente: “defenderéis las mejores causas”: una invocación a los miembros de la Orden para discriminar los pleitos buenos de los malos y para elegir los que sean justos.

En realidad, sin embargo, el lema del Colegio se traduce “(otros) serán mejores en oratoria” o “en elocuencia”. Sólo con la asociación tardía del vocablo “causa” con “controversia” cobran arraigo las traducciones “forenses” que, a pesar de todo, no nos son tan familiares: “(otros) defenderán mejor las causas” o, según Fray Luis de León: “(otros) abogarán mejor”2 o, como propone John Dryden: “(let others) plead better at the bar”3.

¿Cuál es el origen de esta tergiversación, que asigna el significado imperativo de defender las mejores causas a un augurio o esperanza de perfeccionar la elocuencia y, posteriormente, de ser mejores al defender o abogar? ¿Y qué valor, al margen de las precisiones filológicas, puede o debe reconocerse actualmente a la añosa enseña?

“Orabunt causas melius” es un verso tomado de la “Eneida” (Canto VI), en el que Anquises, padre del héroe troyano Eneas, augura para Roma un porvenir glorioso en sojuzgamientos y en reinados, a la vez que vislumbra la aparición de “otros” que serán mejores en las artes (entre ellas, la oratoria) y ciencias. El verso es famoso, empero, por constituir una infamia: una histórica diatriba del poeta Publio Virgilio Marón (70-19 a.C.) contra el filósofo y político Marco Tulio Cicerón (106-43 a.C.).

“Otros –añora Anquises en este pasaje de la “Eneida”– harán tan al vivo las imágenes, que parezca que respiran: no lo reduzco a duda. Otros en el mármol esculpirán al vivo los rostros. Otros abogaránmejor, escribirán altamente de la astrología, los movimientos de los cielos y los aspectos de los signos. Tú, oh romano, no te olvides de regir a los pueblos con imperio; guarda solos estos preceptos; procura siempre conservar la paz, favoreciendo a los desvalidos y no perdonando a ningún poderoso”4.

La interpretación ilustrada de “orabunt causas melius” revela que con estas palabras Virgilio dictamina la superioridad, en elocuencia, de Grecia (de Demóstenes, siendo precisos) sobre Roma (sobre Cicerón, siendo, una vez más, precisos)5. La esperanza en que otros, en el futuro, brillen más en la elocuencia representa un desconocimiento de todos los méritos de Cicerón; mezquindad que según los estudiosos que han analizado este pasaje virgiliano sería atribuible al distanciamiento entre el agraviado, opositor del Segundo Triunvirato, y Octavio, el futuro emperador Augusto (63 a.C.-14 d.C.).

En “La Ciudad de Dios”, San Agustín (354-430) descifra las palabras de Virgilio como una nítida manifestación de la vocación (romana) por el mando y el señorío, antes que por los oficios y las artes enaltecidos en otros pueblos: la vocación de “reinar y mandar, de sujetar y conquistar a otras gentes”6. Siglos después, el cardenal Pietro Sforza Pallavicino (1607-1667), al escrutar las razones del dictamen contenido en la “Eneida”, opina que una alabanza al orador habría sido vista como un vituperio contra Augusto, que había permitido la ejecución de Cicerón, resuelta por Marco Antonio (83-30 a.C.).

La invectiva de Virgilio, sin perjuicio de estas consideraciones, es claramente infundada, pues – como esmeradamente subraya Sforza Pallavicino– “la elocuencia había florecido en Roma, de manera admirable, desde los primeros años de esta ciudad”7. El propio Cicerón lo atestiguó en sus obras8, pero, sobre todo, con su ejemplo de vida, que le valió el reconocimiento general como “rey del foro y ley en el decir”. El don de la palabra de Cicerón habría sido tal que hizo derramar lágrimas a un gobernante, en Rodas, que luego de escucharlo cayó, emocionado, en la cuenta de que los romanos habían despojado a Grecia, no sólo del “cetro del poder”, sino también del de la elocuencia9.

En la segunda mitad del siglo XVIII el poeta Vittorio Amedeo Alfieri (1749-1803) califica de “cobarde” el insulto virgiliano y de “infames” las palabras “Orabunt (alii) caussas melius” (sic). Explicitando el denuesto, Alfieri traduce: “otros pueblos tendrán oradores más excelsos, que los romanos no tuvieron” y opina que, con este proceder, “un escritor latino excelente, con vil y mezquina desvergüenza, concede gratuitamente las palmas de la elocuencia a los griegos o a quien sea, con el solo fin de quitársela a Cicerón” y de congraciarse, a la vez, con el emperador Augusto10.

La explicación de Alfieri recibe la adhesión del escritor Lorenzo Pignotti (1739-1812), quien cita un hecho anecdótico sobre el odio de la familia imperial hacia Cicerón: en una ocasión Augusto descubrió que sus nietos leían, a escondidas, las “divinas obras” del ejecutado. Y les dijo que aquel autor, secretamente consultado, había sido “un hombre docto, amante de la libertad”11. Otro intelectual italiano, Antonio Meneghelli (1765-1844), dedica un entero ensayo al verso en cuestión, en el que sostiene, minoritariamente, que “orabunt causas melius” responde, no a un deliberado propósito de ofender, sino al convencimiento pleno y honesto de Virgilio sobre la superioridad de los griegos en el terreno de la oratoria. Cuando se escribió la “Eneida” – según Meneghelli– “todo lo que se conocía del griego era precioso a ojos de los romanos. Muchos dejaban a un lado la lengua patria para consagrarse a la de Pericles, y nadie pensaba que fuese posible alcanzar cierta celebridad si el saber no provenía de las fuentes griegas”12. No debe sorprender –concluye el autor citado– que Virgilio, “doctísimo en la letras griegas y latinas, aun al cabo del más riguroso cotejo, haya tomado partido por Demóstenes, y que sólo por él haya hecho decir al padre Anquises: orabunt causas melius”13.

Thomas De Quincey (1785-1859), finalmente, coincide en tildar el verso virgiliano de “insulto a la memoria de Cicerón” y ratifica la tesis tradicional de que, con sus palabras, el poeta buscaba congraciarse con el emperador y cumplir sus “deseos malignos”14. El ensayista inglés afirma – en otro de sus opúsculos– que “orabunt causas melius” es un “estudiado insulto [de Virgilio] a un gran compatriota recientemente desaparecido, no menos falso en los hechos que en sus motivos”15.

Llegados a este punto, es inevitable y comprensible la perplejidad ante cuáles fueron las reales intenciones de quienes, al organizar la Orden instituyeron “orabunt causas melius” como lema de los colegiados. Nada precisa, al respecto, el Decreto Supremo del 31 de marzo de 1838, en cuya virtud el mariscal Luis José de Orbegoso, como “Presidente Honorario” de la República, dispone:

“Art. 1. Los individuos del Colejio de Abogados de esta capital, a más del vestido negro que les corresponde, llevarán como distintivo particular una estrella de oro de dos pulgadas de diámetro con siete ángulos salientes y una corona cívica en el centro, dentro de la cual se leerá, en tres líneas paralelas, el mote del Colejio: Orabunt causas melius, y sin más adorno, según el modelo presentado”16.

El Decreto obliga a portar el distintivo (artículo 3) “en las concurrencias de etiqueta, en las Juntas del Colejio y en las asistencias a los estrados de los Tribunales y Juzgados; pudiendo los Majistrados, eclesiásticos y empleados que pertenecen al cuerpo usarla también”, y dispone terminantemente (artículo 4) que no se admita en “los Tribunales y Juzgados a los Abogados del Colejio que no se presentaren con la insignia detallada”, encargándose el cumplimiento de este mandato al Ministro de Estado del Despacho del Interior.

Habiendo rescatado y esclarecido el origen y significado de la expresión, creo que su lectura moderna debe enfocarse en la necesidad de la preparación del abogado para el ejercicio de la profesión; requerimiento que, como bien se entiende, está en un nivel más elemental que el de la noble elección de los “mejores” casos o de los casos “justos”: la práctica forense urge de preparación, también, en el “arte de arengar” –como lo llama Meneghelli– o en el de persuadir y, más en general, en el de comunicar. Estas exigencias, en no menor medida que todas las oportunamente efectuadas por Bullard, merecen el interés prioritario del Colegio.

Esta reclamación –hay que anotarlo– no es nada nueva. A mediados del siglo XIX, el polígrafo y jurisconsulto nacional Manuel Atanasio Fuentes (1820-1889), que llegaría a ser decano del Colegio (1879-1882), escribe, con su inconfundible estilo:

“La existencia en nuestro foro de algunos abogados que a pesar de muchos años de práctica, dan diariamente pruebas de una ignorancia escandalosa, sólo puede explicarse por la poca severidad de los miembros del Colegio, encargados de apreciar la suficiencia de los candidatos, y demuestra que en aquellos obran también ciertos estímulos que no son los de la imparcialidad y la justicia”17.

“Abogarán mejor” es, entonces, un ideal de viva actualidad y de obligatoria reafirmación hoy en día, cuando la actividad forense demanda de cada miembro de la Orden el compromiso y la responsabilidad de aprender y conocer más para perfeccionar, en todos los planos, el ejercicio de la profesión.


Lima, 15 de noviembre de 2011



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1 BULLARD GONZÁLEZ, Alfredo, en “Prohibido Prohibir”, en http://www.blogs.semanaeconomica.com, post del 31 de octubre de 2011.

2 PUBLIO VIRGILIO MARÓN, “Los Seis Libros Primeros de la Eneida”, traducidos en prosa castellana por Fray Luis de León, t. III, Oficina de Josef i Thomas de Orga, Valencia, 1777, p. 482-483.

3 DRYDEN, John, “The Works of Virgil”, vol. III, C. Bathurst y otros, Londres, 1782, p. 188.

4 Siempre según la traducción citada (nota 2) de Fray Luis de León.

5 Nótese que la abogacía está claramente excluida de la comparación virgiliana, porque Demóstenes, a diferencia

de Cicerón (abogado, además de tribuno y filósofo) se dedicó sólo a la actividad política.

6 SAN AGUSTÍN, “La Ciudad de Dios”, trad. de Antonio de Roys y Roças, Libro V, Capítulo XII, Imprenta de Juan de la Cuesta, Madrid, 1614, p. 137.

7 SFORZA PALLAVICINO, Pietro, “Del Bene” (1644), en ID., “Opere”, vol. II, Nicolò Bettoni e Comp., Milán, 1834,

Cap. XLIV, p. 567. Entre los autores italianos anteriores e interesados, igualmente, en descifrar el significado de este verso de VIRGILIO destaca el escritor y filósofo SPERONI DEGLI ALVAROTTI, Sperone (1500-1588), “Dialogo primo sopra Virgilio” (1542), en ID., “Opere”, t. II, Domenico Occhi, Venecia, 1740, p. 112 y s.

8 SFORZA PALLAVICINO (loc. cit.) remite al diálogo “De claris orationibus”, dedicado a Marco Bruto, y también a las “Tusculanae disputationes”, donde la afirmación de la superioridad romana en oratoria sería explícita. Este juicio es confirmado por WILLIAMS, R. D., “The Sixth Book of the «Aeneid»”, en “Greek & Rome”, 2a. serie, vol.

11, Cambridge University Press, 1964, p. 61.

9 Aunque no lo consigna SFORZA PALLAVICINO, esta anécdota proviene de PLUTARCO, “Cicerone”, en ID., “Le vite

parallele”, trad. de Girolamo Pompei, vol. IV, Felice Le Monnier, Florencia, 1846, p. 145. Cicerón, según informa

PLUTARCO, pronunció aquel famoso discurso en griego.

10 ALFIERI, Vittorio Amedeo, “Del Principe e delle Lettere”, Barbèra, Bianchi e Comp., Florencia, 1859, p. 106-107. El conde ALFIERI –oportuno es recordarlo– fue autor de una de las más famosas traducciones italianas de la “Eneida”.

11 PIGNOTTI, Lorenzo, “Lettere sopra i Classici”, en “Atti della Accademia Italiana”, t. I, Molini, Landi, e Compagno, Florencia, 1808, p. 55-56 (lettera II). La fuente es, una vez más, PLUTARCO, op. cit., p. 194. Tal vez PIGNOTTI cita de memoria, porque las expresiones de Augusto, según PLUTARCO, fueron: “Hombre docto, hijo mío, hombre

docto y amante de la patria”.

12 MENEGHELLI, Antonio, “Sopra il passo dell’Eneida Orabunt causas melius”, en ID., “Opere”, vol. IV, Tipográfica Minerva, Padua, 1831, p. 159-160.

13 IBÍD., p. 162-163. Abonaría en favor de esta interpretación el hecho, conocido, de que Virgilio encomendara a dos de sus amigos, como última voluntad, la destrucción del manuscrito de la “Eneida”.

14 DE QUINCEY, Thomas, “Letters To a Young Man Whose Education Has Been Neglected”, en ID., “Works”, vol. XIII, Adam and Charles Black, Edimburgo, 1863, p. 67 (texto y nota). Ver también: P. VERGILI MARONI, “Opera”, con el comentario de John CONINGTON, vol. II, Whittaker and Co. Ave Maria Lane, Londres, 1863, p. 526 (nota

al verso 849 de la “Eneida”).

15 DE QUINCEY, Thomas, “The Logic of Political Economy” (1844), Ticknor and Fields, Boston, 1868, p. 64.

16 En: “Colección de leyes y decretos y órdenes publicadas en el Perú desde su independencia”, t. VI, Imprenta de José Masías, Lima, 1842, p. 54-55.

17 FUENTES, Manuel Atanasio, “Estadística general de Lima” (1ª. ed., 1858), 2ª. ed., Tipografía de Ad. Lainé y J. Havard, París, 1866, p. 177.

Foto: www.up.edu.pe/carrera/derecho

viernes, 11 de noviembre de 2011

Semana de Derecho del 21 al 25 de Noviembre. Facultad de Derecho UCV.

El Decano de la Facultad de Derecho de la Universidad César Vallejo, Dr. Roberto Alejandro Palacios Bran, en un esfuerzo por brindar espacios de calidad, invita a todo nuestro alumnado y público en general a participar de nuestra "SEMANA DE DERECHO" Se parte de una semana llena de actividades, reconocimientos, integración y jubilo, donde el principal protagonista son nuestros alumnos. Bienvenidos. Comisión Organizadora: Dr. Roberto Palacios Bran, Dr. Frank Acevedo Sánchez, Dra. Blanca Silva Castro, Dra. Carol Acuña, Dra, Diana Ramirez, Dra. Mariana de la Puente, Dr. Pool Fernandez.









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lunes, 3 de octubre de 2011

COLOQUIOS JURIDICOS: "PRESCRIPCIÓN ADQUSITIVA Vs. HIPOTECA. ¿PREVALECE LA REALIDAD O EL REGISTRO?


1er CONCURSO INTERUNIVERSITARIO DE LITIGACION PENAL - FACULTAD DE DERECHO UCV

El 1er CONCURSO INTERUNIVERSITARIO DE LITIGACION PENAL. consiste en una competencia estudiantil en sesiones orales en las cuales los participantes de las Universidades demostrarán el dominio en las técnicas de litigación oral así como el ma...nejo de las herramientas dogmáticas, legales y jurisprudenciales para la solución de los casos penales. Ponemos a tu alcance las bases, el cronograma y la ficha de inscripción.
  • El primer puesto obtendrá como premio: S/.1000.00
    (Mil y 00/100 Nuevos Soles), publicaciones de Derecho Penal y Diploma.
  • El segundo puesto obtendrá como premio: S/.600.00 (Seiscientos y 00/100 Nuevos Soles) y Diploma.  
INSCRIBETE EN NUESTRA FACULTAD DE DERECHO - UCV TRUJILLO.
Dr. Frank Acevedo  - Coordinador Académico - UCV.

 

martes, 27 de septiembre de 2011

IMAGENES CHARLA MAGISTRAL "PROCESO EN EL ESTADO CONSTITUCIONAL" DR. GIOVANNI PRIORI POSADA. FACULTAD DE DERECHO-UCV

Agradecemos a nuestros alumnos de la Facultad de Derecho de la Universidad César Vallejo por su concurrencia a la Charla Magistral ¨El Proceso en Estado Constitucional¨. A nuestro panel de especialistas confiormado por el Dr. Roberto Palación, Rosa Aquize, William Arana, y Marco Carbajal,  que sin duda enriquecieron con sus aportes a nuestros alumnos sobre las nuevas tendencias y reformas en materia procesal.
Cabe señalar que nuestra Facultad esta comprometida con seguir realizando eventos de esta naturaleza cuyos protagonistas son nuestros alumnos.
Gracias.
Dr. Frank Acevedo Sánchez.
Coordinador Académico - Facultad de Derecho UCV








Dr. Frank Acevedo Sánchez. Coordinador Académicos

miércoles, 31 de agosto de 2011

Charla Magistral " EL PROCESO EN EL ESTADO CONSTITUCIONAL" Expositor: GIOVANNI PRIORI POSADA. Sabado 24 de Setiembre 2011 - UCV




La Facultad de derecho de la Universidad César Vallejo, tiene el agrado de invitar a todos los profesionales y estudiantes de Derecho a participar de la Charla Magistral por inicio del sementre académico 2011 -II
" El Proceso en el Estado Constitucional", a cargo del Dr. Giovanni Priori Posada. Abogado por la Pontificia Universidad Católica del Perú. Magister por la Universitá degli Studi di Roma Tor Vergata. Profesor ordinario de derecho procesal de la Facultad de Derecho de la Pontificia Universidad Católica del Perú y de las Maestrías en Derecho Procesal y en Política Jurisdiccional de dicha Universidad. Socio del Estudio Priori, Carrillo & Cáceres, Abogados. Profesor de la Maestría en Derecho de la Universidad Andina Simón Bolívar (Quito). Miembro de la Comisión que elaboró la Ley del proceso contencioso administrativo, así como de la Comisión que elaboró la Ley Procesal del Trabajo.
Autor de los libros: "La Tutela cautelar: su configuración como derecho fundamental", "Comentarios a la ley que regula el proceso contencioso administrativo" y "Manual de derecho procesal administrativo".


Así mismo contaremos con un panel de destacados Docentes compuesto por:




  • Dr. Roberto Palacios Bran: Decano de la Facultad de Derecho, Profesor de Introducción al Derecho y Derecho Arbitral. Arbitro por la PUCP y del Centro de Arbitraje de la Cámara de Comercio de la Libertad.
  • Dr. Nelson Lozano Alvarado. Profesor de Derecho Procesal Civil de la UCV. Juez Superior de la Corte Superior de Justicia de la Libertad.
  • Dr. William Arana Morales. Profesor de Derecho Penal y Procesal Penal de la UCV. Fiscal Provincial en lo Penal.
  • Dra. Rocio Aquize Diaz. Profesora de Derecho Laboral de la UCV. Jueza Superior de la Sala Laboral de la Corte Superior de Justicia de la Libertad.
Atte.
Dr. Frank Acevedo Sánchez (Coordinador Académico – para la organización de la Charla Magistral )

domingo, 28 de agosto de 2011

PALABRAS DE BIENVENIDA AL NUEVO CICLO 2011 II . Y REFLEXIONES ACERCA DEL ESTUDIO DE LA CARRERA DE ABOGACÍA

Frank A. Acevedo Sánchez
Abogado, profesor de Derecho Procesal Civil, Derecho Civil I, Seminario y Conversatorio de Derecho Procesal Civil , en la Facultad de Derecho de la Universidad Privada Cesar Vallejo. Universidad Privada del Norte y Universidad Privada San Pedro.

 
Un nuevo ciclo esta por empezar, indudablemente estamos algo temerosos, pero con deseos notables por conocer una nueva disciplina que nos brinda nuestra carrera de derecho, o quizás conocer al nuevo compañero(a) con quien compartiremos el aula o al temible profesor que siendo muy estricto y exigente asumimos el reto por seguir adelante y demostrarle con notas y hechos que su exigencia académica sirvió de mucho y fue invalorable. Aun así las ganas de empezar un nuevo ciclo es excitante y algunas veces abrumador.



Pero la pregunta que asalta a un docente y en particular en mi cátedra, es cuando en el primer día de clases mirando el rostro joven de mis alumnos les hago la siguiente pregunta: ¿porque decidieron estudiar derecho?, las respuestas son variadas dependiendo -claro está - de la identificación que sienten por su carrera. Alguien dijo por allí, que una injusticia en su familia lo motivo a estudiar Derecho; por su parte una alumna expreso que el Derecho fue su pasión desde siempre y que las injusticias con los mas necesitados causan en ella un enorme rechazo; y no falto uno por allí que finalmente sentencio; bueno en realidad nunca me gustaron los números y pues como derecho es pura letra tal vez sea fácil estudiarlo.


Es indudable que la vocación por ser Abogado algunas veces es más acentuada en unos y menos en otros, pero lo importante es, que en el transcurso de su profesión obtendrán esa madurez académica que tanto desean descubrir y que esa vocación, que en un primer momento fue tímida despertara como un león dormido y para aquellos que siempre la tuvieron se nutrirá con mayor fuerza y serán las armas que los acompañara por el resto del camino en esta apasionada profesión


Alguien manifestó que “Ser Abogado no es un Derecho, ser Abogado es un privilegio” lo que significa que ustedes tiene el privilegio de estudiar una de las carreras mas importantes dentro de la sociedad y sin temor a equivocarme, es la carrera de leyes la mas honorable de todas las profesiones.


Por otro lado, nuestra carrera de derecho independientemente de los conocimientos adquiridos en distintas disciplinas jurídicas, promueve líderes, y evita desarrollar sumisos, ni multiplica dependientes fieles cumplidores de las rutinas; pero es trabajo de ustedes crear una fuerza lista con vocación de cambio. No olvidemos que como futuros Abogados serán verdaderos líderes que sueñan, crean y atacan grandiosidades.


Entonces empecemos un nuevo ciclo y conduzcámonos en base a metas y objetivos sin olvidar que ser joven, es ser entusiasta, energético, impetuoso y que genera ideas nuevas, tener conciencia de ello, y además la voluntad de modificar nuestros malos hábitos, costumbres y modos de pensar; ello nos permitirá ser cada día mejores”. No renunciemos a la etapa mas hermosa de nuestras vidas que es la experiencia en la universidad. Este puede ser el punto de partida de grandes metas y bases para su propio futuro, así el resultado de nuestro esfuerzo se verá reflejado en el futuro de nuestra propia familia que será buena, mala o mediocre. Por ellos seamos inconscientemente investigadores, inconscientemente apasionados por el derecho, inconscientemente triunfadores, inconscientemente positivos, ya que sin esos ingredientes, no es posible lograr el éxito.


Dentro del aula, compartan sus conocimientos sin importar que poco sepa tu compañero, se humilde antes que modesto porque el Humilde acepta y reconoce halagos, es fuerte, El Modesto, es el que teme el que le halaguen, ver sus logros y virtudes, es tímido, le teme a los halagos. La Modestia nunca ayuda a nadie a surgir, en cambio sí la humildad. La Modestia es un mal generalizado, tiene vergüenza de demostrar con quien debe demostrar. El Humilde, sabe que sabe y acepta que puede, no es ostentoso ni presume.



Es muy clara la reflexión del Profesor Monroy Gálvez: “Quien no tiene mercancía que canjear en el mercado se convierte en un peldaño a ser pisoteado por un “triunfador”. Esta es una regla básica en nuestros días. Los perdedores cada día en aumento no cuentan.


Bajo este contexto, jóvenes estudiantes, ustedes serán los Abogados del futuro, no olviden que la Abogacía requiere de un profundo conocimiento de la jurisprudencia, las leyes y el procedimiento de los tribunales, que se funda en una tradición común de dignidad y honor en la conducta del Abogado. Tampoco sean ajenos a la realidad que como estudiante les toca vivir, deben ser gestores de un cambio de mentalidad en las nuevas generaciones; dejen constancia en el transcurso de su carrera y su paso por la Universidad que han contribuido con ella. Impulsen nuevos hábitos como la investigación constante, la promoción de certámenes y círculos de estudios, y así cuando al final del camino reciban el tan anhelado titulo profesional, sentirán la satisfacción y el privilegio de haber sido un estudiante de derecho.

Gandhi, expreso lo siguiente: "Una persona usualmente se convierte en aquello que el cree que es. Si yo sigo diciéndome a mi mismo que no puedo hacer algo, es posible que yo termine siendo incapaz de hacerlo. Por el contrario si yo tengo la creencia que sí puedo hacerlo, con seguridad yo adquiriré la capacidad de realizarlo aunque no la haya tenido al principio"


Estimados alumnos, tal vez estas palabras, pretendan de alguna manera hacerles comprender que entre el éxito y el fracaso existe tan solo una diferencia y son los hábitos, si usted alumno(a) cultiva hábitos por ser cada día mejor como ser humano, como estudiante de derecho, déjeme decirle que el éxito estará a la vuelta de la esquina, pero esta tarea es ardua y mucho más si se trata de un estudiante de Derecho.


Nuestra carrera, que es una carrera de dirigencia y de pasiones exige de sus alumnos formación no solo doctrinaria sino también formación moral y ética, formarnos de esta manera implicaría un cambio en la mentalidad del joven estudiante de derecho y un cambio en las nuevas generaciones de abogados.


No me resta más que darles las bienvenida a un nuevo ciclo y dejarlos con las palabras que el Maestro Couture plasmo en su Decálogo: “Estudia, el Derecho se transforma constantemente. Si no sigues sus pasos serás cada día menos Abogado”

Gracias.
Cualquier sugerencia académica escribir al siguiente correo electrónico f_acevedo007@hotmail.com.


lunes, 22 de agosto de 2011

¿El honor, ahora una mercancía?

Por Willam Johel Dávila Sánchez* y Katia Agreda Gaitán**
"La autógrafa del reciente Proyecto de Ley 4581/2010 –CR (observada por el Ejecutivo el 27.Jul.2011), ha puesto nuevamente sobre el tapete el tema de la pretendida despenalización parcial del delito contra el derecho al honor (Art. 132º Cód. Penal, Difamación), derecho fundamental de las personas. Es por ello que el artículo del Dr. Willam Dávila Sánchez, que volvemos a difundir ahora, cobra especial actualidad. Esperamos sus comentarios."
Con motivo de los recientes hechos que tienen como protagonista principal a Magaly Medina, se ha puesto de relieve y muchos (como Enrique Ghersi, los congresistas Javier Valle Riestra, Elías Rodríguez, Fabiola Salazar, Julio Herrera, Hilda Guevara y Miguel Trilles, así como la Asociación Nacional de Periodistas, etc.) hablan ahora de “despenalizar los delitos contra el honor: Injuria, Calumnia y Difamación”. El tema no es tan sencillo como parece; de hecho, antes de proceder a un cambio de este tipo, hay que considerar varias situaciones. Veamos.

Como dice el penalista Julio Rodríguez “En lo penal bastaría con probar que el honor ha sido puesto en riesgo, en lo civil se necesitaría probar que el honor ha sido dañado” (Dossier Despenalización, del diario La República de fecha 26.Oct.2008, Lima, pág. 3). En tal virtud e ilustrando esto con un ejemplo similar al referido especialista, si en algún medio de comunicación a alguien se le tilda de delincuente, en el fuero civil habría que acreditar el daño, presentando, por ejemplo, documentación en la que se verifique que fue despedido de su trabajo como consecuencia de ello; en cambio, en el fuero penal, no sería necesario probar esto, sería suficiente verificar que ese dicho puso en riesgo el honor.

Ciertamente, no sólo habría que probar esto, sino que además tendrían que concurrir tres elementos de la responsabilidad civil adicionales al daño: antijuricidad (conducta contraria al ordenamiento), nexo causal (relación adecuada entre el hecho y el daño) y el factor de atribución (si se obró con dolo o culpa); es decir, mucho más complicado, a menos que con una regulación especial se establezca lo contrario.

“En lo penal no se necesita probar si la afirmación es cierta o falsa; bastaría con decir que, en una sociedad conservadora y prejuiciosa, ese señalamiento puso en riesgo el honor”. Por ello, en sede civil, “el honor estaría menos protegido”, continúa el citado letrado y suscribimos tal posición.

Es importante considerar también que una eventual despenalización, acarrearía más costos a la parte agraviada, pues un proceso civil es más oneroso que uno penal (pago de varias tasas, también de las antes denominadas cédulas de notificación, etc.). Esto, de algún modo significaría, limitar el acceso a la justicia de quienes tienen bajos recursos económicos.

Otro motivo que alegan quienes pretenden la despenalización es de que “(…) más de 50 periodistas han sido asesinados desde los años 80” y que hay más de mil casos de juicios contra periodistas acusados falsamente de difamación…” Muchas veces los agraviados tienen dinero y no les satisfacerla una indemnización, sino que fácilmente recurrirían a sicarios para asesinar a periodistas. Consideramos que cuando se den situaciones como éstas, el agraviado (querellante) quedaría más satisfecho con una pena privativa de libertad aplicada a su querellado, antes que con una simple indemnización (dinero lo poseen y no necesitan más).

Otra situación a tomar en cuenta antes de despenalizar lo señalado, es la evaluación “costo-beneficio” que pueda hacer un periodista o una empresa de este rubro antes de propalar una información. ¿Qué significa esto? Es probable que alguno de los mencionados, por negligencia o mala fe, no haya cumplido con verificar la información (fuentes, cruce de datos, etc.), y al momento de decidir su publicación razone “si demandan y me obligan a pagar 70 mil soles, la noticia es tal que con lo que venda superaré el costo de la sanción”.

En la misma línea de pensamiento, de J. Rodríguez, encontramos al penalista Juan Portocarrero, cuando aduce que “quien tiene dinero dispone del honor de los demás, el honor se convierte en una mercancía.” (Idem, p. 3). O como afirma Federico Salazar “En ese caso, tendrían más opción a difamar los que tienen más dinero” (En La República del 26.Nov.2008, p. 12).

Algo similar podría suceder cuando el Estado (o mejor dicho, sus representantes), cuando se sepa agraviado, “demande a un periodista o medio de comunicación por una cantidad de dinero equivalente a la de su capital, con lo cual quebrarían” (Asdrúbal Aguiar A., Dossier Despenalización, Op. Cit., pág. 8).

Roberto Mejia, Presidente de la Asoc. Nacional de Periodistas del Perú, ha sostenido que “una sentencia como la dictada contra Magaly Medina tiene un efecto desalentador en los periodistas y proporciona a los gobiernos y dirigentes políticos o empresarios una herramienta para amenazar a los medios de comunicación”

¿Por qué no vemos esto desde otro ángulo?, aquel desde el que veamos como un precedente para no repetir y ser más diligentes en la divulgación de la información, por ejemplo. Los periodistas competentes no tienen que preocuparse por esto. Lamentablemente, el mal periodismo es una práctica muy difundida. La ligereza de la información es preocupante. Hay que analizar la situación desde la otra orilla. Para los periodistas serios y diligentes no habrá este tipo de temores.

Abundando en razones, llevar al fuero civil los indicados delitos denotaría un tratamiento especial para los periodistas, por sobre las demás profesionales y eso no es compatible con la Constitución, que establece la igualdad de todas las personas ante la ley (art. 2, inc. 2).

No perdamos de vista tampoco que nuestro sistema penal permite la conversión de la pena privativa de la libertad; vale decir, el juez puede variar una sanción de este tipo a una multa pecuniaria o de servicios a la comunidad (art. 52 del Código Penal). Esto significa que por más sanción privativa que se le aplique a un periodista, esa pena se puede reducir con los beneficios penitenciarios.

Finalmente, una despenalización no sólo requiere la modificación (derogación de los artículos 130 a 138 del Código Penal, sino que también necesitaría una reforma de la Constitución, con una aprobación de más de dos tercios del número legal de congresistas en dos legislaturas ordinarias sucesivas (¡!), según lo dispone el art. 206 del indicado cuerpo normativo. Consideramos que hay otros temas más importantes de los que deben ocuparse nuestros congresistas. Que nuestros amigos periodistas y afines se preocupe más bien –como afirma F. Salazar– por ser más competentes.

*Abogado, Fiscal Adjunto Superior de La Libertad, docente en materia jurídica de la Universidad Cesar Vallejo y Universidad de San Martín de Porres.

** Abogada, Relatora de la Corte Superior de Justicia de La Libertad, egresada de la Maestría en Derecho, mención en Derecho Civil y Comercial de la Escuela de Post Grado –Universidad Nacional de Trujillo

miércoles, 3 de agosto de 2011

LA PRIMERA DAMA DEL DERECHO EMPRESARIAL

Liliana Espinosa Reboa, Socia del Estudio Echecopar abogados.

Es considerada como una de las abogadas más prestigiosas de nuestro medio y no por gusto figura como la única mujer en el ranking de IFLR 1000, destacando en el área de fusiones y adquisiciones. La actual socia del estudio Echecopar, Liliana Espinosa, inaugura esta nueva sección de nuestra revista mostrando que no solo es una bella mujer… sino una profesional de éxito.

A simple vista, sería fácil decir que todo lo que ha logrado Liliana Espinosa podría haberse debido a que tuvo la suerte de tener una familia de abogados que le inculcaron, desde muy joven, el amor por la carrera del Derecho. Nada más alejado de la realidad. Al hablar con esta destacada abogada, uno se da cuenta inmediatamente que la perseverancia y la visión de un buen futuro profesional es patrimonio de quienes deciden, por sí solas, esforzarse para formar una personalidad triunfadora; guiados únicamente de sus ideas y convicciones. Por supuesto, es importante la crianza que uno recibe desde la infancia, tal y como le sucedió ella, pero son las personas las que deciden, en el momento adecuado, cuál es el camino a seguir y que tiene el éxito como único destino.

La imagen que la socia del Estudio Echecopar nos muestra, en esta conversación, que es una mujer convencida que no hay excusa que valga para detenerse en la vida, y que definitivamente, no es de aquellas que dejan escapar sus sueños, justificándose con el hecho de ser mujer. Sin embargo, Espinosa reconoce que si bien entre hombres y mujeres puede existir igualdad en el cumplimiento de las funciones, aún es muy difícil que exista una real igualdad de condiciones. Esto precisamente porque la sociedad y muchas veces el mismo sexo femenino creen que su condición debe estar parametrada. “Decidí ser de aquellas personas que se entregan a algo que les gusta e incluso entregan su tiempo. Creo que cuando uno quiere superarse debe sacrificar su tiempo, claro, siempre que se trabaje con gusto”, asegura la abogada.

Cuando apenas contaba con ocho años, en la pequeña Liliana ya se podían apreciar el ímpetu de quienes quieren llegar alto, aunque el deseo de ser astrónoma no necesariamente tenga que albergar una vocación irrenunciable a tan temprana edad. Claro, posteriormente el mundo de las matemáticas y la advertencia de su abuelo de que iba a tener que dormir de día y trabajar de noche, la acercaron más a la idea de que podría ser más bien una buena defensora de causas justas. “Como que el ideal de todo niño de ser un profesional de éxito se tradujo luego en mí, como el deseo de ser una abogada exitosa”. Así, ya adolescente y conforme fue conociendo más de la profesión, una vez que ingresó a la Universidad de Lima, supo que su personalidad dinámica y locuaz la podía aplicar muy bien en el ámbito empresarial, y eso fue suficiente.

Una profesional decidida había nacido. “Mis gustos y preferencias se acomodaban más hacia los temas financieros y al derecho empresarial. Me llamaba la atención todo lo referido al aparato legal de la empresa, desde que esta se forma hasta cuando deben definirse las funciones claramente. Sin duda, el tema de fusiones y adquisiciones es mi fuerte”, asegura sin falsas modestias.

Quizá la gran oportunidad de Liliana Espinosa, y lo que le sirvió para conseguir la experiencia necesaria en la profesión, fue haber estudiado una maestría en New York University y trabajar por O’Melveny & Myers LLP durante cinco años. En total, fueron siete años en los que se dio tiempo, al lado de su esposo, para ver nacer a sus dos pequeños hijos. El tiempo y la perseverancia le permitieron cosechar logros y satisfacciones. “Bueno, uno de mis logros podría decir que fue la vez que el gobierno de Nicaragua junto al Banco Mundial, nos encargaron llevar a cabo el proceso de privatización de la telefonía de ese país. Debíamos lograrlo, pues era un requisito para que sea condonado el 80% de la deuda externa nicaragüense y el comienzo de la modernidad en el país centroamericano. Finalmente, lo logramos y pude sentir que había ayudado en algo a esa sociedad”.

Para Espinosa, ver que hay quienes se benefician con el fruto de su trabajo es el reconocimiento más grande que pueda tener. El haber sido incluida en el 2008 en la lista de IFLR 1000 y ser la única mujer incluida es un gran aliciente para seguir trabajando con empeño, pero no un objetivo por sí mismo.

“Estoy convencida que uno tiene que hacer lo que le gusta. Eso trae consigo que a uno no le importe sacrificar gran parte de su tiempo, pues significa que avanzamos. Lo más fácil es decir ‘no voy a poder, así que mejor no’. Esa es una actitud que definitivamente no te hace crecer como persona, ni mucho menos como profesional”, sentencia una de las abogadas más exitosas del país.


Fuente: Perú Top Lawyer

lunes, 11 de julio de 2011

IMAGENES I JORNADA DE DERECHO PROCESAL CIVIL 2011

Gracias  a todas las personas que hiceron posible el exito de la Jornada Procesal Civil. A nuestro decano  de la Facultad de Derecho de la Universidad César Vallejo. Dr. Roberto Palacios Bran y a mis alumnos de los Cursos de Seminario y Converstario de Derecho Procesal Civil. A nuestros 10 ponentes Doctores: * Ervin Albretch Pitasig, Wilda Càrdenas Falcòn, Nelson Lozano Alvarado, Marco Carbajal, Carbajal, David Florian Vigo, Oscar Ramos Castro, Santos Urtecho Navarro, Froilan Trebejo Peña y Victor Castillo León. Mi reconocimiento además a los 500 alumnos de la facultad de Derecho que participaron de la Jornada Procesal Civil.

Gracias.
Frank Acevedo Sánchez
Coordinador Acadèmico I Jornada Procesal Civil 2011. UCV










martes, 14 de junio de 2011

II SIMULACION DE INFORME ORAL. DERECHO PROCESAL CIVIL UPN

"El proceso oral requiere de jueces y abogados de gran capacidad mental, experiencia y preparación jurídica. La preparación radical del sistema escrito sería un grave error por las deficiencias ya apuntadas, por ello lo que se trata es de acoger gradualmente algunos principios del sistema oral como la inmediación, concentración; distribuyendo el proceso entre actos orales y actos escritos, según resulte más conveniente para el buen desarrollo del proceso y una eficaz aplicación de la justicia". En este sentido en el curso de Derecho Procesal civil comprometemos a nuestros alumnos en la praxis oral, cuya vital importancia debe de cultivarse desde las aulas.
Frank Acevedo Sánchez.
Docente del curso de Derecho Procesal Civil y Teoría General del Proceso
Universidad Privada del Norte.

















viernes, 3 de junio de 2011

I JORNADA DE DERECHO PROCESAL CIVIL 7,8 y 9 de Julio 2011 (Click en la imagen)

Estimados Colegas y alumnos en general, en nombre de la Facultad de Derecho de la Universidad Privada Cesar Vallejo y el mio propio, estan cordialmente invitados a participar del  primer y mas importante evento del año, que reune por primera vez a los mas destacados magistrados y especialistas en Derecho Procesal reunidos para tratar las modificatorias al Código Procesal Civil entre otros institutos procesales. Invitamos a todas la delegaciones de las sedes del consorcio UCV de Lima, Tarapoto, Chimbote, Piura y Chiclayo así como todas las Facultades de Derecho de Trujillo y Cajamarca. Este esperado evento sera registrado como parte de los 20 años de fundaciòn de la Universidad Privada Cesar Vallejo. Estoy seguro que cubrira la espectativas de los asistentes y contribuira a enriquecer sus conocimientos en Derecho Procesal. Agradezco a mis alumnos del curso de Seminario de Derecho Procesal Civil (UCV) y en general a todo mis alumnos y ex alumno que fueron la inspiración para lanzar este proyecto
Gracias.
Dr. Frank Acevedo. Coordinador General. Primera Jornada de Derecho Procesal Civil. Trujillo - Perú.
Informate visitando la página web de la Jornada.
http://www.wix.com/eventosderechoucv/jornadaderechoprocesalcivil

jueves, 26 de mayo de 2011

PERÚ: ¿POR QUE PODRÍA GANAR OLLANTA HUMALA

Por Roberto Pizarro
Economista de la Universidad de Chile, con estudios de posgrado en la Universidad de Sussex (Reino Unido). Investigador Grupo Nueva Economia, fue decano de la Facultad de Economía de la Universidad de Chile,  ministro de Planificación y rector de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano (Chile).Culminó la primera vuelta de las elecciones presidenciales en el Perú, con un resultado sorprendente para el establishment. Perdieron los candidatos del modelo económico en curso. ¿Curioso, no? Lo es, ya que la economía peruana viene creciendo vigorosamente en los últimos años: 7% promedio en la última década y en 2010 casi llegó al 9%, triplicándose el PIB entre 2000 y 2010. El pueblo peruano rechazó las desigualdades y dejó en evidencia que el desarrollo está lejos del puro crecimiento económico.

Los dos presidentes de este notable periodo expansivo han sido categóricamente derrotados. Alejandro Toledo en cuarto lugar y Alan García ni siquiera se atrevió a promover un candidato de su partido y, al final, apoyó a Pedro Pablo Kuczynski, el más declarado neoliberal, también derrotado. La renuncia del APRA a su propia historia, a sus convicciones socialdemócratas, se convirtió en un suicidio político. Al igual que los socialistas chilenos, han recibido el repudio de los sectores populares.
Alan García continuó con entusiasmo la política de crecimiento y dejó de lado la distribución. No revisó los errores de su vecino chileno. Simplemente copió. Al final de cuentas en ambos “milagros” los beneficios del crecimiento se han acumulado en una minoría. En cambio, la mayoría observa con desencanto que los frutos del trabajo rinden escasamente, mientras la educación y salud se muestran inservibles para los pobres y costosas para los sectores medios.
Igual que Chile en los años 90, el Perú es el país que más crece en América Latina.  La macroeconomía anda bien. Revela un reducido déficit fiscal, elevadas reservas internacionales,  inflación baja y aumento de las inversiones. Pero, el crecimiento se basa en la exportación de materias primas, con escasa diversificación, salarios congelados, empleo precarizado y 60% de los trabajadores en la informalidad.
El último informe de Oxfam (Informe anual sobre pobreza, desigualdad y desarrollo 2008-2009) destaca que el crecimiento económico no ha beneficiado a las poblaciones excluidas del país, mientras las desigualdades sociales persisten. Si los gobiernos quisieran eliminar la pobreza sólo con el crecimiento económico (por la vía del derrame) se necesitarían más de 80 años de aumento del PIB, por encima de los 5 puntos, para alcanzar tal propósito.
Al mismo tiempo, se informa que las empresas que operaron en los últimos años en el país lograron utilidades superiores a las de las 500 empresas más rentables del planeta, mientras los sueldos cayeron en tres puntos porcentuales en esta época de bonanza.
A mayor abundamiento, Michael Porter, gurú de los negocios, en una conferencia ante el empresariado peruano, manifestó una opinión muy crítica respecto del modelo económico peruano. Destacó que su patrón productivo, concentrado en recursos naturales, no era capaz de generar suficiente empleo y que las desigualdades y la baja productividad eran en extremo preocupantes (diario La República, 27-12-2010). Agregó que la reducida inversión en ciencia y tecnología (0,2% del PIB) y los bajos niveles de educación colocaban en cuestión la competitividad y frenaban el desarrollo.
En definitiva, las buenas cuentas macroeconómicas resultan insuficientes, porque no dan sostenibilidad al crecimiento a mediano plazo y no garantizan el desarrollo. Adicionalmente, el crecimiento sin distribución genera tensiones sociales e inestabilidad política.
Los resultados de las elecciones revelan el profundo malestar de la sociedad peruana. En particular, la insatisfacción de los desamparados con un modelo económico que se muestra generoso con los que tienen más y avaro con los humildes. Se ha atrevido a reconocerlo el propio Toledo al término de la primera vuelta:
“Esta elección es un llamado de atención del país, principalmente a sus fuerzas políticas y económicas. El modelo de crecimiento económico no llega a la mayoría de peruanos y nuestros compatriotas han expresado ese descontento en las urnas”. Y ese descontento se ha personalizado en Humala y Keiko Fujimori.
Ollanta Humala repite en Perú, casi con calco, lo que viene sucediendo en la región en la última década. La emergencia de un nuevo liderazgo que ha reemplazado a la clase política tradicional. Ese liderazgo se ha propuesto la construcción de un proyecto alternativo al neoliberalismo y apunta a reducir las desigualdades, fortaleciendo el Estado aunque sin modificar la economía de mercado. Con la excepción de Chile, Colombia y el Perú, la región ha avanzado en esa dirección, con éxitos y fracasos, debilidades y fortalezas. Esa es la realidad ineludible. Ahora le corresponde al Perú.
Es cierto que existen dudas sobre Humala. Sin embargo, no son tan distintas a las que provocó Lula, Mujica, Correa o Evo, en un primer momento. Pero el mismo candidato ha hecho esfuerzos para mostrarse cercano al líder brasileño antes que a Chávez. Ha moderado incluso su discurso nacionalista y antichileno. Por lo demás, se verá obligado a negociaciones políticas con variados sectores antes de la segunda vuelta, y posteriormente si alcanza la presidencia, ya que el Parlamento no lo favorece.
Por su parte, Keiko Fujimori difícilmente podrá hacer olvidar al gobierno de su padre. Ello representa un peso difícil de sobrellevar. Derechos humanos avasallados, corrupción rampante. Lo ha dicho categóricamente Vargas Llosa en Chile: “sería deshonroso que los peruanos reivindicaran una de las dictaduras más atroces que hemos tenido, cuyos responsables están además en las cárceles cumpliendo condenas de 25 años, empezando por el propio (Alberto) Fujimori" (El Mostrador, 12-04-11).
Todo indica que el camino se encuentra abierto para el éxito de Humala en la segunda vuelta. Tendrá que hacer un esfuerzo para lograr consensos con el mundo político y económico, pero sin renunciar a las demandas populares que representa y que lo han colocado en el centro de la vida política peruana. El triunfo de Humala  es altamente probable.

La renuncia del APRA a su propia historia, a sus convicciones socialdemócratas, se convirtió en un suicidio político. Al igual que los socialistas chilenos, han recibido el repudio de los sectores populares.

Fuente: América Economé, Análisis & Opinión, Chile.
Foto: elperiodista.cl

lunes, 23 de mayo de 2011

" YA LO CONOZCO LA CAPITAL: SI EL ABOGADO O EL TEMA VIENE DE LIMA ES MEJOR"


Por: Renato Villa Padilla
Hoy en día, en la enseñanza del derecho, asistimos a un curioso fenómeno.
Cada vez, y con nombres mas rutilantes, se imparten a los alumnos una serie de asignaturas, que no hacen sino, confundir al educando.
Así nombre tan barrocos como "negociación multidimensional", o "derecho penal privativo", son puestos como lo último, es decir el non plus ultra del conocimiento jurídico.

Se está perdiendo de vista, que en la simplicidad está la profundidad, en la claridad del discurso se asegura un buen aprendizaje; lo contrario no es sino la fagocitante costumbre de creer que en la ciudad capital (pues de allí vienen esos flujogramas de estudios tan por decir lo menos, curiosos) se encuentra el alfa y omega de todo lo que es derecho.

Así constantemente se pasean por todo el Perú ciertos (pues como todo en la vida hay honrosas excepciones) abogados limeños (o educados en sus universidades) "expertos", en por ejemplo el "nuevo código procesal penal"(colocamos las frases entre comillas, pues dicho instrumento entró en vigencia en La Libertad hace 4 años), o en la nueva ley procesal del trabajo, cuando curiosamente nunca en su vida dichos profesionales han visto un caso tramitado a la luz de esos dos órdenes procesales (o si los han visto, ello ha sido la excepción y no la regla), por la sencilla razón que en su distrito judicial, ellos aún no han entrado en vigencia.

Asistimos pues, a una degradación de la cultura jurídica en provincias, y en especial en Trujillo, ciudad que siempre le disputó a Lima el liderazgo jurídico nacional (sobretodo en derecho laboral y derecho penal), y pensamos que si viene de Lima es "mejor".

Lo dicho con anterioridad es bastante alarmante, en la medida que con el actual modelo de enseñanza jurídica es imposible sobrepasar a las universidades de Lima, pues entedemos mal lo que es enseñar en base a casos (esto ya ha sido dicho por Pérez Lledó; asimismo ver el libro de Vásquez Kunze y Castillo Freire sobre la enseñanza jurídica en el Perú).

La verdadera forma de enseñar en base a casos es el famosísimo "case method" (o método del caso), anglosajón, que no es otra cosa que la enseñanza en base a casos selecionados, y analizados en un "brief" (o resumen) por parte de los alumnos, luego de lo cual y ante una serie de preguntas exigentes por parte del docente para extraer de allí las enseñanzas o principios del mismo, éstos últimos se aplicarán en problemas prácticos del día a día; pues dejar una jurisprudencia y decir "hay que analizarla" es sólo una parte del "case method", cuya aplicación plena es mucho mas compleja de lo que se piensa.

Digo esto, porque hace poco, pude ver en un flujograma de estudios de una universidad un nombre de curso que tenía 2 líneas y 10 palabras, cuando en realidad por el contenido de su sílabo bien pudo llamarse MARCS (medios alternativos de resolución de conflictos).


Todavía recuerdo hace unos años cuando leí un artículo de Juan Lohmann en donde criticaba la falta de respeto que los abogados (sobre todo lo que trabajan en estudios corporativos) tienen hace el idioma en general y hacia el derecho en particular; así el criticaba que ciertos abogados dijeran "pásame la data" en vez de decir "pásame la información", hay que "hacer un break", cuando se puede decir hay que "hacer un descanso", todas las mañanas hago "footing", en vez de decir salgo a "trotar" todas las mañanas, etc. Esto es exactamente lo que nos está sucediendo con esos nombres que traemos de Lima, y que en realidad no son sino una nueva forma de decir las cosas, pues en el derecho no hay mucho que inventar desde hace casi 200 años.
Para finalizar este pequeño comentario, felicito a los docentes que pese a las limitaciones siempre tratan de ser creativos e imaginativos en sus cursos, pues ellos serán los que inicien este movimiento de reivindicación del abogado educado en provincias en general, y el educado en la libertad en particular, y decir que se puede ser tan bueno o incluso mejor que muchos abogados y/o abogadas limeñas, que y por ejemplo perteneciendo a estudios importantes y en un debate técnico de propuestas presidenciales no se les ocurrió mejor idea que frente al país leer un documento sobre un tema tan importante como derechos humanos.

jueves, 19 de mayo de 2011

¿Y QUIEN DIJO QUE EL SENTIDO COMUN NO TIENE CARTA DE CIUDADANIA EN EL DERECHO PROCESAL? ... EL SENTIDO COMUN, LAS MAXIMAS DE LA EXPERIENCIA O REGLAS DE LA VIDA Y LA FUNCIÓN DEL JUEZ

 
"Aprecia como el mejor de lo textos el sentido común"
VIII Mandamiento del Decálogo de Ángel Osorio.
Marco J. Carbajal Carbajal*

Más de uno de los lectores de estas líneas - abogado en ejercicio, estudiante o juez-, debe haberse preguntado alguna vez ¿Si el sentido común juega algún rol en la vida del derecho y sobre todo en la solución de los problemas prácticos?. Y si la respuesta es positiva, la segunda interrogante que surge es : ¿Cómo es que podría plasmarlo en sus argumentos de defensa o en una resolución judicial, respectivamente?. Es decir, si lo hace valer como pura y nuda intuición que brota desde lo más profundo de su ser, o quizá acaso existe alguna institución donde se encuentra encarnado.

Con la brillantez propia de uno de los más grandes procesalistas de la hora actual, como es el profesor italiano Michel Taruffo, éste señala que el análisis del problema que concierne al papel del sentido común, de la experiencia y de la ciencia en el razonamiento del juez puede dar lugar a una constatación que puede parecer al mismo tiempo asombrosa y banal : que el razonamiento del juez en gran parte no está regulado por normas ni está determinado por criterios o por factores de carácter jurídico. Es preciso entonces darse cuenta del hecho que el razonamiento del juez está inevitablemente inmerso en el sentido común, que constituye –junto con el derecho- un contexto imprescindible de él. Aunque sucede con frecuencia -señala este profesor-, constituye un error esencial de perspectiva, sustraer el razonamiento del juez de este contexto, haciendo abstracción de él para verlo como un simple esquema lógico puesto en el vacío. Éste, por tanto, depende en gran medida del sentido común : es context-laden y profundamente situated en la cultura y en la experiencia del lugar y del tiempo de la decisión. Se puede decir incluso con buenas razones que el sentido común está por todas partes en el razonamiento del juez, no es solamente su fondo como la lámina dorada de las ilustraciones medievales, sino que constituye también una parte importante de la materia de la que se sirve el juez, y le provee un repertorio de formas argumentativas y de esquemas interpretativos que él utiliza para su razonamiento. Sin embargo, como es sabido, la noción de sentido común es tan difusa como indeterminada e imprecisa. Es muy difícil definirlo incluso por sus numerosas connotaciones filosóficas, sociológicas y hasta antropológicas, de tal manera que no es posible dar una definición acabada sobre el tema.

No obstante ello, citando a Van Zandt, sostiene que el sentido común es el conjunto de informaciones socialmente producidas, que incluyen elementos descriptivos y valorativos comúnmente considerados válidos y aceptables en cierto contexto social.

De este modo, no cabe ninguna duda que una de las instituciones que mejor encarnan el sentido común en el área del derecho procesal, es obviamente el de las máximas de la experiencia o reglas de la vida.

Ahora bien, si ello es así, cabe preguntarse ¿Qué debe entenderse por máximas de la experiencia o reglas de la vida?. Esta figura que se encuentra regulada de manera expresa en el artículo 281 del Código Procesal Civil, en el capítulo VIII, del título VIII, de la sección tercera, pocas veces utilizada como argumento de defensa por los abogados en ejercicio o como sustento de resoluciones judiciales por parte del juzgador, fue materia de uno de los mejores trabajos logrados hasta la fecha cuya autoría corresponde al profesor alemán Fredrich Stein, quien en 1893 publicó un soberbio estudio titulado “El Conocimiento Privado del Juez”, donde además de bautizar con este nombre al sentido común cuando es trasladado al ámbito de la prueba, sostiene que las máximas de la experiencia o reglas de la vida son definiciones o juicios hipotéticos o de contenido general, desligados de los hechos concretos que se juzgan en el proceso, procedentes de la experiencia, pero independientes de los casos particulares de cuya observación se han inducido, y que por encima de esos casos, pretenden tener validez para otros nuevos[1].

O como señalara el profesor argentino Víctor de Santo, las máximas de la experiencia son aquellos principios generales, extraídos de la observación del corriente comportamiento de los hombres, y en tal carácter sirven de apoyo para establecer una presunción, o para efectuar la valoración de la prueba, funcionando por ende como reglas destinadas a esclarecer el sentido jurídico de la conducta[2].

De lo anterior, se puede concluir que las máximas de la experiencia son reglas de contenido general, por tanto independiente del caso concreto, que han sido extraídas de la observación corriente del comportamiento humano o de cuanto ocurre generalmente en la realidad de los hechos, y que pueden ser conocidas por cualquier persona (incluida el juez) de un nivel mental medio de un círculo social determinado, aunque algunas requieran de un conocimiento técnico a cargo de peritos para su aplicación a un proceso o procedimiento. De allí que se diga que las reglas de la experiencia no sean privativas necesariamente del juez, sino también de las partes, testigos y peritos.

Definido grosso modo lo que debe entenderse por máximas de la experiencia, debe tenerse en cuenta que estos instrumentos probatorios, dentro del proceso, cumplen diversas funciones, entre ellas :

(i)              Sirven para establecer una presunción : Ejm. Si se logra establecer que un vehículo iba a más de 100 km por hora, el juez podría presumir sin necesidad incluso de pericia, que la velocidad del vehículo tuvo incidencia en la gravedad del accidente. En efecto, la máxima de la experiencia indica que entre más velocidad lleva un vehículo es menos posible controlarlo, por lo que es mayor la posibilidad de accidentarse, por tanto si ello ocurre las consecuencias son más graves;
(ii)             Para valorar los medios probatorios : Ejm. Si un testigo relata en forma detallada y precisa, los hechos que presenció, pese a que se encontraba a 100 metros de distancia, a las 6:30 de la tarde y que no había mayor iluminación, pues tales circunstancias hacen imposible que pudiera apreciarlos con tal claridad y detalle. En este caso el juez, en la etapa de la valoración de los medios probatorios, no debe darle crédito o no debe tomar en cuenta la declaración del testigo en el sentido antes señalado, en aplicación de la máxima de la experiencia que establece como juicio hipotético que la visión es mayor o menor de acuerdo con la cantidad de luz y distancia respecto de la cual se encuentra el observador;
(iii)         Para determinar si un hecho es evidente o no : Ejm. Cuando una persona alega que recibió primero los efectos de la luz que los del sonido, en tal, caso la evidencia del hecho lo releva de prueba. Aquí la máxima de experiencia indica que la velocidad de propagación de la luz es más rápida que la velocidad del sonido; y
(iv)          Para analizar la veracidad de los hechos materia de prueba y para evitar que en la valoración de llegue a conclusiones absurdas : Ejm. Se afecta una máxima de la experiencia cuando el juzgador sin dar motivo alguno que los justifique, concluye que una anciana mato a golpes a un joven de 25 años. Aquí la regla de la experiencia enseña que por lo general un anciano es más débil que un joven, por lo que resulta casi imposible que pueda dominarlo o matarlo a golpes. Por ese motivo una valoración semejante que no expusiera los fundamentos que justifiquen la variación de lo normal, será defectuosa y absurda[3].

No ajeno a la trascendencia de estos instrumentos probatorios para los fines del proceso, el Tribunal Supremo español, en una de las sentencias más emblemáticas, como es la del 13 de marzo de 1993, sostuvo que:

“Si un testigo declaró tanto antes de la instrucción como posteriormente dentro de un proceso penal, a su criterio, la declaración más fiable es la primera, dado que la experiencia demuestra que la sinceridad y la verdad en lo declarado se encuentra ordinariamente en esas primeras manifestaciones” [4].

Sin embargo, si bien son los jueces y abogados en ejercicio, los que de manera frecuente suelen echar mano a estos nobles instrumentos, ello no implica que no puedan ser utilizados también por otros sujetos procesales como son las partes, los testigos o los peritos.

Por ejemplo, las partes y testigos igualmente pueden utilizar estos instrumentos para manifestar que la persona que vieron, aunque no podrían distinguirla con precisión por la oscuridad del lugar, era un anciano, debido a caminar con dificultad, apoyarse en un bastón y andar encorvado. Aquí la máxima de la experiencia enseña que esas condiciones caracterizan a un sujeto que se encuentra en esa etapa de la vida.

Y ni que decir de la utilidad que puedan reportar para los peritos, quienes con base a ciertas circunstancias y mediante las reglas de la experiencia, pueden deducir determinadas consecuencias. Ello acontece por ejemplo cuando se produce un accidente y estos órganos de auxilio judicial, dictaminan que el vehículo iba a excesiva velocidad de acuerdo con las marcas dejadas en el piso por el caucho de las llantas, por ser éstas largas e intensas al principio y luego tenues hasta desaparecer. Aquí la regla de la experiencia consiste en que una frenada deja huellas más o menos fuertes o extensas o no existen, según el vehículo iba a mayor o menor velocidad, respectivamente.

De lo señalado precedentemente, queda claro que las máximas de la experiencia o reglas de la vida, que hunden sus raíces en el sentido común, juegan un rol trascendente en la vida del derecho procesal, erigiéndose de este modo en dúctiles instrumentos en manos del juez y del abogado en ejercicio, no solo para fundamentar sus decisiones sino también para argumentar inteligentemente cuando no existe prueba plena; y de este modo alejar lo más que se pueda las cavilaciones que generan en el inconsciente de los litigantes y de la sociedad en general, un razonamiento que pretende apoyarse en apreciaciones meramente subjetivas carentes de todo rigor técnico, como por ejemplo “pienso, creo, me parece, tengo para mí, etc”.

Ya descendiendo del cielo de los conceptos como decía Carnelutti, y buscando la utilidad y aplicación de las máximas de la experiencia para la solución de los casos prácticos que se presentan en la vida diaria ante nuestros estrados judiciales, podemos decir que éstas pueden echarnos luces en diversos casos recurrentes, como por ejemplo, en aquellas hipótesis de prueba difícil donde se peticiona la nulidad del acto jurídico de cancelación de obligación y levantamiento de hipoteca y de la escritura púbica que lo contiene, celebrado entre dos personas de avanzada edad, que tienen educación superior (profesor y médico jubilado) y que viven en una zona residencial del medio, donde se alega –obviamente sin prueba plena alguna- que cómo es posible que ello haya ocurrido de esa manera no solo porque el contrato matriz del cual surgió la obligación cancelada se otorgó ante un notario de la ciudad de Trujillo y en específico de la zona –nos referimos a la residencial- donde los otorgantes vivían, así como que los otorgantes de la escritura cuya nulidad se peticiona hayan viajado al interior del departamento en busca de un juez de paz no letrado. Obviamente, ante esta situación el juez no puede fundar su decisión en su simple criterio o en su nuda intuición bajo el argumento que “no cree que eso haya ocurrido, o que los demandados son unos pillos, etc.”; es decir, no puede fundar su decisión en un puro subjetivismo, sino que es justamente en ese momento donde entran a jugar un rol importante las máximas de la experiencia, las cuales otorgan nuevas rutas de acción al juez, persuadiéndolo respecto a que los hechos no han ocurrido conforme de manera formal aparecen en la realidad, pues él al formar parte del mismo círculo social de los sujetos procesales, esto es, al tratarse de un hombre de nivel mental medio de su comunidad, puede colegir de manera válida –no quizá absoluta- que debido a la condición socio económico de los intervinientes en el acto jurídico cuya nulidad se persigue, y otras variables más como son su avanzada edad y a existencia de notarios en la ciudad de Trujillo, resulta “inverosímil” o “poco razonable” que aquellas personas hayan recurrido a un juez de paz no letrado del interior del departamento para otorgar ese instrumento, más aún si uno de los codemandados –el supuesto perjudicado- ya ha fallecido, y el otro codemandado –el supuesto favorecido con ese documento- no se apersona al proceso para interrogarlos, ni menos existe en el expediente el documento original para practicar la pericia respectiva.

En este caso, las máximas de la experiencia, como dijera el profesor De Santo, como principios generales, extraídos de la observación del corriente comportamiento de los hombres, sirven de apoyo al juez para establecer una presunción destinada a esclarecer el sentido jurídico de la conducta.

La hipótesis planteada en las líneas precedentes obviamente extraída de la realidad, constituye sólo un ejemplo palmario, de los múltiples supuestos donde se puede utilizar este noble instrumento probatorio para arribar a una convicción sobre los hechos ocurridos y de ese modo estimar o desestimar la demanda; poniendo con ello, una vez más de relieve, la importancia de la ciencia del derecho –pero ciencia útil- al servicio de la solución de los casos prácticos, sacando lustre a lo que señaló el maestro Alejandro Nieto en uno de sus últimos libros, que es una loa contra el excesivo formalismo o rigorismo del derecho : “Debe buscarse por todos los medios aproximar el derecho a la experiencia y al sentido común, dejando de lado los escombros de la erudición estéril, la inercia cómoda, el pragmatismo engañoso y la falsa autoridad de autoridades que han dejado de serlo” [5].



[1] STEIN Friedrich, El conocimiento privado del juez, 2da. Ed., Temis, Colombia, 1999, p. 27.

[2] DE SANTO Víctor, Diccionario de Derecho Procesal, Editorial Universidad, Buenos Aires, p. 246.
[3] BUSTAMANTE ALARCON Reynaldo, El derecho a probar como elemento esencial de un proceso justo, Ara editores, Lima, 2001, pp. 338 – 340.

[4] Jurisprudencia citada por GARCIMARTIN MONTERO Regina, El objeto de la prueba en el proceso civil, Cedecs S.L., Barcelona, 1997, en : Idem, p. 238, Cita N° 111.
[5] NIETO GARCÍA Alejandro, Crítica a la razón crítica, editorial Trotta, 2007.