miércoles, 3 de agosto de 2011

LA PRIMERA DAMA DEL DERECHO EMPRESARIAL

Liliana Espinosa Reboa, Socia del Estudio Echecopar abogados.

Es considerada como una de las abogadas más prestigiosas de nuestro medio y no por gusto figura como la única mujer en el ranking de IFLR 1000, destacando en el área de fusiones y adquisiciones. La actual socia del estudio Echecopar, Liliana Espinosa, inaugura esta nueva sección de nuestra revista mostrando que no solo es una bella mujer… sino una profesional de éxito.

A simple vista, sería fácil decir que todo lo que ha logrado Liliana Espinosa podría haberse debido a que tuvo la suerte de tener una familia de abogados que le inculcaron, desde muy joven, el amor por la carrera del Derecho. Nada más alejado de la realidad. Al hablar con esta destacada abogada, uno se da cuenta inmediatamente que la perseverancia y la visión de un buen futuro profesional es patrimonio de quienes deciden, por sí solas, esforzarse para formar una personalidad triunfadora; guiados únicamente de sus ideas y convicciones. Por supuesto, es importante la crianza que uno recibe desde la infancia, tal y como le sucedió ella, pero son las personas las que deciden, en el momento adecuado, cuál es el camino a seguir y que tiene el éxito como único destino.

La imagen que la socia del Estudio Echecopar nos muestra, en esta conversación, que es una mujer convencida que no hay excusa que valga para detenerse en la vida, y que definitivamente, no es de aquellas que dejan escapar sus sueños, justificándose con el hecho de ser mujer. Sin embargo, Espinosa reconoce que si bien entre hombres y mujeres puede existir igualdad en el cumplimiento de las funciones, aún es muy difícil que exista una real igualdad de condiciones. Esto precisamente porque la sociedad y muchas veces el mismo sexo femenino creen que su condición debe estar parametrada. “Decidí ser de aquellas personas que se entregan a algo que les gusta e incluso entregan su tiempo. Creo que cuando uno quiere superarse debe sacrificar su tiempo, claro, siempre que se trabaje con gusto”, asegura la abogada.

Cuando apenas contaba con ocho años, en la pequeña Liliana ya se podían apreciar el ímpetu de quienes quieren llegar alto, aunque el deseo de ser astrónoma no necesariamente tenga que albergar una vocación irrenunciable a tan temprana edad. Claro, posteriormente el mundo de las matemáticas y la advertencia de su abuelo de que iba a tener que dormir de día y trabajar de noche, la acercaron más a la idea de que podría ser más bien una buena defensora de causas justas. “Como que el ideal de todo niño de ser un profesional de éxito se tradujo luego en mí, como el deseo de ser una abogada exitosa”. Así, ya adolescente y conforme fue conociendo más de la profesión, una vez que ingresó a la Universidad de Lima, supo que su personalidad dinámica y locuaz la podía aplicar muy bien en el ámbito empresarial, y eso fue suficiente.

Una profesional decidida había nacido. “Mis gustos y preferencias se acomodaban más hacia los temas financieros y al derecho empresarial. Me llamaba la atención todo lo referido al aparato legal de la empresa, desde que esta se forma hasta cuando deben definirse las funciones claramente. Sin duda, el tema de fusiones y adquisiciones es mi fuerte”, asegura sin falsas modestias.

Quizá la gran oportunidad de Liliana Espinosa, y lo que le sirvió para conseguir la experiencia necesaria en la profesión, fue haber estudiado una maestría en New York University y trabajar por O’Melveny & Myers LLP durante cinco años. En total, fueron siete años en los que se dio tiempo, al lado de su esposo, para ver nacer a sus dos pequeños hijos. El tiempo y la perseverancia le permitieron cosechar logros y satisfacciones. “Bueno, uno de mis logros podría decir que fue la vez que el gobierno de Nicaragua junto al Banco Mundial, nos encargaron llevar a cabo el proceso de privatización de la telefonía de ese país. Debíamos lograrlo, pues era un requisito para que sea condonado el 80% de la deuda externa nicaragüense y el comienzo de la modernidad en el país centroamericano. Finalmente, lo logramos y pude sentir que había ayudado en algo a esa sociedad”.

Para Espinosa, ver que hay quienes se benefician con el fruto de su trabajo es el reconocimiento más grande que pueda tener. El haber sido incluida en el 2008 en la lista de IFLR 1000 y ser la única mujer incluida es un gran aliciente para seguir trabajando con empeño, pero no un objetivo por sí mismo.

“Estoy convencida que uno tiene que hacer lo que le gusta. Eso trae consigo que a uno no le importe sacrificar gran parte de su tiempo, pues significa que avanzamos. Lo más fácil es decir ‘no voy a poder, así que mejor no’. Esa es una actitud que definitivamente no te hace crecer como persona, ni mucho menos como profesional”, sentencia una de las abogadas más exitosas del país.


Fuente: Perú Top Lawyer

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